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  • Notas de Color

¡No los tires!

Ya sea que estés justo en medio del proceso de una obra o que el trabajo haya llegado a su fin, pinceles y rodillos de todos los tamaños son parte fundamental de todo proyecto de pintura. Compañeros inseparables de multiplicidad de tonos y colores, son los aliados que llevan el color de nuestros sueños hasta la superficie que deseamos renovar, pintar o decorar.

Lo primero que se debe tener en cuenta, es que se necesita una LIMPIEZA DIARIA. Es decir, cada día, al finalizar su uso, se deben limpiar y lavar adecuadamente para poder volver a utilizarlos en óptimo estado en la jornada siguiente o en otras oportunidades futuras. Para ello, es esencial SABER QUÉ TIPO DE PINTURA se utilizó: al agua o sintéticas.
Si fueron productos de base acuosa y si van a ser puestos en funcionamiento al día siguiente, basta con colocarlos dentro de recipientes con agua limpia, procurando que queden sin apoyar sus cerdas o fibras, para que no se deformen. Si van a ser archivados por algún tiempo y – sólo si fueron utilizados en pinturas al agua – agua y jabón o detergente son más que suficiente para una limpieza completa. Sugerimos colgarlos por el mango, cerdas abajo, para que se escurran correctamente.
Por el contrario, si se usaron esmaltes y pinturas sintéticas, los procedimientos son diferentes. Si se está en medio del trabajo y se seguirán usando en los sucesivos días, cada vez que se termine la jornada se deben disponer en latas de disolventes o aguarrás. El objetivo es que aflojen los restos de pintura adheridos para que sea más fácil removerlos totalmente y dejar las cerdas limpias. Una vez que están libres de restos de pintura, se procede al lavado con agua y jabón y luego dejar secar.
Para que el proceso de enjuague de los pinceles y rodillos en los líquidos aptos para diluir la pintura sea exitoso, se recomienda revolver (como si fueran cucharas revolviendo una comida) y exprimirlos contra el borde la lata varias veces hasta que se aprecie que no hay rastros de pintura en la base de las cerdas. Con los rodillos de fieltro o lana se procede de igual manera. Una vez limpios y enjuagados, los pinceles se pueden envolver en papel de diario y fijar con hilo o una gomita. En cuanto a los rodillos, deberán quedar suspendidos, pues si se apoyan contra alguna superficie, se deformarán.

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